domingo, 25 de marzo de 2012



SOÑANDO EL FUTURO. HOLOLIFE 2042


El silencio y la tranquilidad comienzan a disiparse mi programación biológica me lleva a recuperar la consciencia y a prepararme para encarar una nueva jornada. Atrás quedó el tiempo en el que nos acompañaba el desagradable zumbador de los despertadores. El momento del desayuno siempre fue uno de mis favoritos, todo a punto en el momento justo gracias al sistema domótico integrado en centro de reposición, lo que antaño llamábamos cocina. Ordeno por comando de voz la proyección del holograma informativo para revisar mi agenda y conocer las noticias de la jornada. Es un cálido 15 de enero en el que me informan de un fallo durante el proceso de recarga de fluido en el sistema público de movilidad. Los trenes magnéticos de hipervelocidad no operan y gobernabilidad automática solicita ejecutar transacciones desde nuestros domicilios.              

Mediante el asistente sensorial comienzo a abordar de manera simultánea las tareas pendientes, solicitud de acreditaciones para el acceso a los datos de la conferencia de prensa de hoy, y compra de entradas para el concierto de esta noche (apartado este último reservado al ocio, pareja y amigos). Las enormes distancias que separan unos barrios de otros de la ciudad sin el sistema magnético de hipervelocidad  amenazan con privarnos de asistir todos los amigos al espectáculo, nuestro grupo musical favorito actúa hoy en el distrito G. Los tubos cilíndricos de vidrio templado por los que nos desplazamos aparecen hoy sin flujo. Los destellos fluorescentes están hoy ausentes de nuestra red de transporte. Toca trabajar desde casa. En el centro del salón emito los comandos de voz y mediante el código manual gestual doy paso  una tras otra a las tareas.

 
 El almuerzo lo comparto con mis hijos ya que, como cada día, el sistema holográfico nos permite reunirnos. Para poder continuar con el procesamiento de actividades y comandos decido retirarme a reposar. Me introduzco en la cápsula reset-rest. Hoy haré un exceso y programaré cinco milisegundos de descanso, más del doble de lo habitual. Fresco y ozonizado decido salir a la calle. La calma y el silencio predominan ya que los ciudadanos afrontan hoy sus obligaciones sin prisas ni desplazamientos a través de sus holopads de visión canalizada intraocular. Resueltas mis transacciones acudo al shopspace, una sala de paredes blancas completamente vacía que gracias a la tecnología holográfica y teletransportador  molecular de objetos me permite recorrer cualquiera de las tiendas del planeta y obtener en minutos el artículo seleccionado.  Es el momento de acercarme al concierto. La recarga de fluido sigue sin completarse en la red de transporte,  y el concierto está a punto de comenzar.


 Regreso a casa para proponer a los amigos la asistencia virtual. No es nuestro protocolo habitual pero hubo acuerdo. Una vez más el holohome nos permite salvar el incidente de la jornada. La charla, la música y las luces daban vida a la velada hasta que la sesión quedó interrumpida. Un intento de acceso no autorizado al espectáculo hizo a la brigada de delitos telemáticos irrumpir en nuestra sesión. El sistema residente de control localizó y abortó el acceso. En un par de minutos quedó cerrada la incidencia virtual y pudimos continuar disfrutando de la música. Toca despedida y descanso hasta la mañana siguiente con la esperanza de poder recuperar la actividad cotidiana interrumpida por la incidencia masiva en el sistema de movilidad.

1 comentario:

  1. Genial la historia, Alejandro!

    *Y gracias por el link en "holohome" (aunque... me asusta un poco el lema de "creamos un mundo virtual a tu alrededor").

    Un saludo.

    Gloria.

    Gloria.

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